viernes, 13 de abril de 2012

AEROPUERTOS Y TRANVÍAS. ¿PARA QUÉ?



                                                 DE AEROPUERTOS Y TRANVÍAS

Hoy hemos escuchado la noticia del cierre del aeropuerto de Ciudad Real,  apenas tres meses después de su apertura. No es la única obra que se realiza para permanecer cerrada. En Castellón tenemos otro aeropuerto que no llegó a abrir, en Jaén tenemos un tranvía que tampoco ha llegado a funcionar y hoy mismo podemos leer en el diario Jaén que el parque acuático que está a mitad de ejecución no se va a terminar por no ser viable.
Siempre me he preguntado cómo pueden ocurrir casos de esta naturaleza y no pasar nada. A nuestros dirigentes les encantan las obras de elevado presupuesto aunque no tengan ninguna utilidad. Lo peor del caso es que estas obras se clausuran y no pasa nada, nadie responde del despilfarro mientras que el contribuyente tiene que saciar el ansia recaudatoria de la administración, porque cuando falta dinero es más fácil estrujar al ciudadano que desarrollar políticas de austeridad. 
Cuando se proyecta una obra, y más de la naturaleza de las descritas, se supone que debe de haber un estudio de viabilidad del proyecto y en función de este, decidir si se lleva a cabo la ejecución de la obra. Si se han realizado las obras con un estudio favorable de viabilidad lo normal es pedir responsabilidad al técnico que ha hecho dicho estudio y que responda de su trabajo, y si se realizó con un informe desfavorable habrá que pedirle responsabilidad al que decidió la ejecución, en este caso al político.
En los casos expuestos nadie ha respondido a su responsabilidad como técnico o como político, pero lo que está claro es que alguien ha hecho algo mal y debe responder por ello, porque los ciudadanos sí que vamos a responder a estos gastos con más impuestos.
Creo que ha llegado la hora de que en nuestra legislación se recoja la responsabilidad para este tipo de acciones, de lo contrario podremos pensar que los políticos sólo legislan para los ciudadanos y ellos siempre se quedan al margen, sólo legislan para esquilmar al ciudadano y sus privilegios siguen intactos. Hasta cuando tenemos que soportar todo esto. Dicen que el pueblo es sabio, pero a los sabios no se les engaña.
Cristóbal