Con la excusa de Amaiur, el PP no deja que UPyD forme grupo parlamentario propio. UPyD debe pagar los platos rotos de la intransigencia de los dos partidos mayoritarios que no quieren cambiar la ley electoral que permite que partidos con poca aceptación electoral saquen ventaja de una ley injusta que prima a los dos grandes y a los nacionalistas. Todo lo que ha ocurrido con Amaiur se podría haber evitado si se hubiera modificado la ley electoral para evitar que una Cámara que legisla para todos los españoles esté condicionada por partidos que sólo tienen implantación en una zona determinada, con lo que los intereses de unos cuantos españoles están primando sobre una mayoría bastantes más amplia.
Se han empleado excusas como que UPyD no cumple con el 5% necesario para formar grupo cuando, por una parte hay antecedentes de otras legislaturas de partidos que no cumplían ninguna de las condiciones y se les permitió formar grupo, y por otra el reglamento del Congreso es modificable sobre todo si es de justicia que un partido con más de 1.343.000 votos tenga grupo propio cuando lo van a tener otros con poco más de 300.000 votos.
Por encima de todas las leyes está la Constitución que reconoce que todos los españoles somos iguales ante la ley y en este caso es claro que no se cumple porque el voto de alguien que votó a UPyD vale menos que el del que votó a PNV, AMAIUR, ó CIU por ejemplo.
Esperemos que de una vez por todas tanto PP como PSOE se comporten democráticamente y permitan cambiar una ley que es injusta, obsoleta y permite los atropellos que se están cometiendo.
Los dos grandes perjudicados de esta ley obsoleta son UPyD e IU que entre ambos suman tres millones de votos. Esos tres millones de ciudadanos debemos hacer que nos oigan esos que se autodenominan demócratas cuando en realidad son ventajistas.
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